hasta siempre, Arturo Corcuera

José pancorvo bajo el lente de jair uzziel

Fallece el poeta José Pancorvo

Fue uno de los poetas que más dialogó con las nuevas generaciones pero cuya obra de Pancorvo aún está por explorar. Sus restos serán velado en la Parroquia Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa, calle Dellepiani cdra. 3, entre la cdras 13 y 14 de la Av. Pezet (San Isidro).

Publicado: 2016-02-29

Ha partido José Pancorvo Beingolea (Lima, 1952-2016) poeta, novelista, políglota, amigo. Su desaparición física deja un vacío en la poesía peruana que solo la lectura de su obra, por las generaciones posteriores, podrá llenar.

De nuestra parte es muy pronto para las palabras pero hacemos el esfuerzo y ayudados de sus amigos, en la voz de ellos, lo recordamos.

"Quizá: Uno de los grandes aciertos de su obra es el de volver a eso que la poesía ha ido perdiendo desde antes de las vanguardias: la fe en la palabra como medio de trascendencia. Su poesía, más allá de corresponder a un modo de ver la realidad, es una forma de elevarla, de restaurar en el espíritu del hombre su condición de inmortalidad, y esto no es simple metáfora." Miguel Ildelfonso

"Un poeta místico de estos tiempos chacchando su coca.   Qué va! José Pancorvo era más que eso: era samurai, pintor, músico, investigador. Hombre que tenía el don de hablar en lenguas (incluidas las lenguas muertas) y si no las inventaba con la naturalidad de alguien imbuido del Espíritu Santo. Su amplitud y conocimiento era inacabable, para él todos éramos maestros. Seres mágicos del imaginario místico de la noche, poetas, músicos, drag queens, etc: ¿Quién no lo amo? Quien no lo haya hecho, se ha perdido del gran abrazo de este luminoso hombre, de ese instante eterno porque él sabía bien sobre la eternidad y, al mirarnos, sabía también más sobre nuestras posibilidades que nosotros mismos."                  Vanessa Martínez Rivero

"Me avisan que Pepe Pancorvo ha fallecido y no le creo a nadie. Ahora todos mienten, me cuentan historias, cuentos, boatos, puros falsetes para hacerme enojar y perder los papeles. Porque cada uno de nosotros sabe que tú, Pepe, encarnas a la poesía y por ti nuestra generación del noventa es lo que es (“o no es nada”, como una vez me dijiste cuando hablábamos del Tercer Reich o del poeta nazi que descubrimos en un libro sobre Ezra Pound). Y yo siempre estuve persiguiendo el buscapique porque contigo era fácil conversar de cualquier tema, estar hasta las cinco de la mañana hablando de Plotino, Stanislaw Lem, Raffaella Carrà o la dieta paleolítica antes de la invención del fuego.  

"Nunca voy a olvidar aquella noche que nos llevaste a tu casa, en Barranco, a mí y a un grupo de poetas imberbes, y en plena sala, con la luz a medio encender saliste con una espada de samurái y empezaste a danzar dando sablazos al aire y yo pensaba que nos ibas a cortar la cabeza a todos (como hacen ahora los del Estado Islámico), pero justo cuando pensábamos salir corriendo o tirarnos por la ventana, paraste en seco y nos dijiste que eso era un saludo de honor y una bendición por haberte acompañado a casa. Y nos dejaste más blancos que papel bond de 80 gramos. Pero para bajar la adrenalina dejaste la espada a un lado y cogiste el arpa y te pusiste a declamar un poema en voz alta, algo sobre las vírgenes, los estados divinos y los ángeles. (...)"                                             Rodolfo Ybarra


Escrito por

John Martínez

Comunicador y productor cultural. Publicó: "Collage de Viaje", "El Elegido" y la plaqueta "Doblando".


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